Para libro en papel: librerías
- colección
-
El Jardín de Epicuro - No Ficción
- autor
- Ralph Waldo Emerson
- prólogo
- Alejandro Roque Hermida
- traducción
- José Luis Piquero
- editor
- Alejandro Roque Hermida
- portada
- Beatriz Costo
- páginas
- 176
- edición
- Primera
- número
- 187
- ISBN
- 978-84-129499-5-7
Verano indio
Presentamos esta antología de los Diarios de Emerson, en la que se han descartado las reflexiones filosóficas y se han conservado las referidas al paseo, al viaje y a las ideas que el contacto con la naturaleza y su comprensión produjeron en el padre del pensamiento americano.
El verano indio es una época del año perdida en el imaginario de la humanidad, pues hunde sus raíces en una tradición que las tribus indias celebraban en la época estival tardía. Con la desaparición de las formas de vida nómadas de los indios se difuminan las costumbres y la sabiduría de esa profusa y diversa cultura americana. A Emerson le encantaba caminar por la naturaleza en esa época del año, y coincidiendo con su muerte puede que desaparecieran los últimos intérpretes no nativos de ese verano indio, así como se cierra un capítulo crucial de la historia de América.
Este libro ofrece al lector «ignorancia útil», a la que llamaremos «conocimiento bello», de la que habla Thoreau en su texto Caminar, utilizando como medio a Emerson, quien caminó toda su vida. Un libro para comprender una parte de los Diarios de Emerson (aquellos que Nietzsche leyó y recomendó con tanto entusiasmo) que no había sido publicada hasta hoy. Esta selección que ahora ofrecemos es un intento de valorar aquello que la historia del pensamiento suele desdeñar, con el fin exclusivo del disfrute del lector.
- colección
-
El Jardín de Epicuro - No Ficción
- autor
- Ralph Waldo Emerson
- prólogo
- Alejandro Roque Hermida
- traducción
- José Luis Piquero
- editor
- Alejandro Roque Hermida
- portada
- Beatriz Costo
- páginas
- 176
- edición
- Primera
- número
- 187
- ISBN
- 978-84-129499-5-7
"En esta cuidada edición de los diarios de Ralph Waldo Emerson -traducidos al castellano por José Luis Piquero y prologados por Alejandro Roque Hermida- se reúne esa selección de apuntes exquisitos donde el autor privilegia el paseo, el viaje y la contemplación de la naturaleza. Lejos de sus ensayos más sistemáticos, el texto se abre al fluir inmediato de la experiencia en el bosque, en el sendero y en la carretera. Indian summer -ese "verano indio" que prolonga la luz del estío cuando todo indica la llegada del frío- se convierte en metáfora del instante pleno, de la armonía entre aire, tierra y cielo. Así, Emerson nos invita a abandonar nuestras costumbres y expectativas para reencontrar un vínculo directo con el mundo natural. Este volumen nos propone dejar de lado el vértigo del pensamiento para rescatar la serenidad del sentir, ofreciendo una vertiente más íntima de este autor de culto como padre fundacional de la ecología trascendente"
"El libro que acaba de publicar Hermida Editores, Verano indio (2025), recoge una amena e interesante selección de entradas y fragmentos pertenecientes a los Diarios del filósofo de Boston («Platón», según el simpático apodo que le pusiera la mujer de Hawthorne, Sophia): un inmenso legado autobiográfico publicado originariamente en diez volúmenes. La naturaleza no es, desde luego, un elemento casual ni accesorio en el pensamiento de Emerson, como así se manifiesta en uno de sus textos más importantes, Nature (1836), libro fundacional del trascendentalismo. La edición de Verano indio cuenta con un revelador prólogo escrito por su editor, Alejandro Roque Hermida, donde se ahonda en el pensamiento filosófico de Emerson tal como se manifiesta en el conjunto de sus monumentales Diarios. Se enriquece y complementa así nuestra lectura del libro, centrado prioritariamente en el paseo y la mirada atenta a la naturaleza.
Verano indio también recoge numerosas noticias de los dos primeros viajes de Emerson al continente europeo (1833 y 1847), así como un breve apunte de su estancia en El Cairo durante su tercer y último gran viaje de 1873. Una de las primeras joyas que descubrimos al abrir el libro es precisamente la crónica de su primer periplo europeo: una singladura que el autor principia sufriendo los peligros e incomodidades de una borrascosa travesía a través del Atlántico en un barco de vela y que incluye algunas breves pero bellas pinceladas de la costa andaluza y de Sierra Nevada. En sus anotaciones, Emerson combina la descripción del paisaje con la opinión que le merecen las obras artísticas que contempla por vez primera; el recuerdo emocionado de su país con el retrato de las personalidades culturales que va conociendo en las diferentes ciudades que recorre. Sus crónicas de Roma, Florencia, Venecia y otras urbes europeas son siempre sinceras y directas, libres de todo encomio gratuito o previsible. Un inesperado testimonio de su talante moral nos lo brinda su visita a la casa de Voltaire en Ferney, que le da pie para exteriorizar (en un tono bastante extremado) la repugnancia que le inspira el filósofo francés. Su visión de la capital gala es poco complaciente, aunque la saluda como «la más hospitalaria de las ciudades». Esta valoración negativa de París se suavizará mucho en su viaje de 1848, cuya crónica ofrece numerosos juicios sobre el temperamento francés y los movimientos revolucionarios que por aquel entonces agitaban el país. La selección de Roque Hermida tiene el acierto de recoger también algunos episodios más anecdóticos, como la visita de Emerson a una fábrica de relojes en Ginebra (donde encarga una caja de música «con dos aires de Beethoven») o los menús que disfruta en una trattoria romana"
