Malwida von Meysenbug
Nacida en Kassel en 1816, Malwida von Meysenbug es, sin duda, una de las personalidades más destacadas y, paradójicamente, menos conocidas del siglo xix. Habiendo recibido una sólida educación literaria, musical y artística, simpatizó, a pesar de su filiación aristocrática, con las ideas democráticas y socialistas que culminaron en la Revolución de 1848, comprometiéndose, al mismo tiempo, con el movimiento de emancipación femenina. Perseguida por la policía, se vio obligada a exiliarse en Londres, donde permaneció entre 1852 y 1859, y mantuvo un intenso contacto con el círculo de exiliados y revolucionarios reunido en la capital británica. Allí conocerá a Johanna y Gottfried Kinkel, G. Mazzini, Kossuth, Garibaldi y A. Herzen, ejerciendo, asimismo, el doble papel de preceptora y madre adoptiva de la hija menor de este último, Olga.
En 1860 se trasladó a París, donde entabló estrecha amistad con R. Wagner ―quien la inicia en la filosofía de Schopenhauer—, y luego a Bayreuth, donde conoce a Nietzsche en 1872 y se convierte en una ardiente promotora de la estética wagneriana. Tras publicar en 1876 sus Memorias de una idealista (completadas en 1898 con El ocaso vital de una idealista), que tuvieron gran repercusión y alcanzaron numerosas ediciones, Meysenbug se estableció definitivamente en Roma en 1877. Su domicilio se convertiría en punto de encuentro para numerosos intelectuales y artistas (Nietzsche, P. Rée, Lou von Salomé, Franz von Lenbach, F. Liszt y R. Rolland, entre muchos otros), con los que mantuvo, además, abundante correspondencia.
A pesar de su pesimismo de base, Meysenbug se mostró infatigable en la defensa de los derechos de la mujer, la solución de la cuestión social, el pacifismo y el anticolonialismo, y expuso sus ideas en numerosos artículos, relatos, novelas y poemas, en los que mantendrá con firmeza, hasta su muerte —acaecida en 1903—, que el único camino viable para solventar los problemas que acucian a la humanidad contemporánea pasa por adoptar una reforma educativa y política basada en el idealismo tolerante, paritario y cosmopolita que ella propugnaba.
